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viernes, 13 de enero de 2012

Eramos, ya no somos.


Soy incapaz de pasar página si se trata de ti. Nos echo de menos.
¿Recuerdas cuando estaba llorando y tu me decías que te pusiera la cam, que tu me harías reír? ¿O cuando me llamabas de madrugada porque no podíamos dormir? ¿O ya te has olvidado de todo?
Que yo no olvido ese abrazo que consiguió hacerme llorar aún más, ni las miles de sonrisas que conseguías sacarme a lo largo del día. De las notitas inesperadas, de lo bien que me hacías sentir. De cuando me defendías hasta en las situaciones mas indefendibles. De lo mucho que me sacabas de quicio con tus paranoias. Eras el mejor amigo que se podía tener, y a la vez la persona que mas daño me hacía.
Posiblemente esté mejor sin ti, mi estado de ánimo es mas estable desde que desapareciste de mi vida. Ya no hay nadie que me haga enfadar una vez por semana, y no discuto cada mes con la persona mas cabezona del mundo. Pero en el fondo, echo en falta eso. Echo de menos no tener a esa persona con la que poder contar siempre.
Me siento como una idiota cuando te veo y no puedo ir corriendo hacia ti, sonreírte y preguntarte que cómo te va. Odio no poder llamarte para que me tranquilices en los malos momentos, ni contarte cada una de mis alegrías. Pero odio aún mas no saber nada de ti, si necesitas apoyo, si estás bien...
Compartí tantas cosas, y tantos momentos contigo que ahora siento que me falta algo, algo que tu te llevaste con tu adiós.
Mi orgullo me está matando, y tu orgullo me duele mas que ninguno. Antes no te costaba tanto tragártelo por mi. Corríamos a pedirnos perdón, nos necesitábamos, yo te sigo necesitando, tanto o incluso más que antes.
Nos movíamos entre el 'sólo amigos' y el 'algo mas', y esa fue nuestra perdición, nunca debimos empezar con ese juego.
Pero ya es tarde, parece que esta es la definitiva, parece que nunca volverás a abrazarme cuando esté llorando o a picarme con tus tonterías, o a enfadarte porque no te he saludado por chat, o a mandarme un privado que me alegre el día, o a confiar en mi.
Te echo de menos, pero dicen que eso se pasa, que se termina olvidando hasta al mas grande de los amigos, y que deja de doler.
Fuiste tan culpable como yo, pero ninguno pedirá perdón. Nos conozco.
Podre odiarte, ignorarte, olvidarte... pero siempre me tendrás aquí si me necesitas, y lo sabes.
Hasta pronto, o hasta nunca, amigo.

1 comentario:

  1. me encanta! en serio, las entradas, el diseño.. todo es precioso! te sigo vale?
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    1 bsito!! <3

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